EL COBRO DE LOS CONSUMOS INDIVIDUALES POR LAS COMUNIDADES DE PROPIETARIOS.

Los problemas que vamos a plantear pueden darse en aquellas comunidades de propietarios en las que exista una sala de calderas centralizada u otras instalaciones comunitarias de calefacción o refrigeración. En estos casos, la comunidad se encarga de facturar a cada propietario el consumo individualizado de agua caliente, calefacción o aire acondicionado. Asimismo, la comunidad de propietarios se ocupa del mantenimiento y conservación de tales instalaciones, y a su vez, realiza la lectura de los contadores que miden los consumos individuales de cada propietario.

La lectura de los contadores de agua suele presentar menos problemas, a diferencia de lo que ocurre cuando se trata de la lectura de los consumos de calefacción y aire acondicionado que haya tenido cada vivienda. En los últimos años las comunidades de propietarios han adoptado medidas dirigidas al ahorro y a la eficiencia energética, procediendo a instalar repartidores de costes individualizados, de manera que el gasto de energía dejaba de ser un gasto general que se pagaba por coeficientes de participación, convirtiéndose en un gasto individual que debía ser soportado por cada propietario.

No obstante, la inexperiencia de las empresas instaladoras de los repartidores de costes individualizados, así como la complejidad de algunas instalaciones comunitarias han llevado a que no siempre se produjera el deseado resultado previsto de ahorro y eficiencia, sobre todo para aquellas viviendas más desfavorecidas por tener un aislamiento térmico deficiente o por tener una orientación al norte. En esa situación de insatisfacción los propietarios cuestionan el valor de las lecturas que se están realizando en sus viviendas a través de los contadores individuales. De esta forma, en muchas comunidades de propietarios que toman la medida de instalar estos repartidores, los propietarios solicitan la revisión de los contadores instalados en sus viviendas, indicando que existe un fallo en la instalación o en el contador. Todo normal hasta ahí: como cualquier consumidor de una gran compañía de energía, el vecino de una comunidad de propietarios puede reclamar por un consumo que le parezca excesivo. Sin embargo, es frecuente que la comunidad verifique que la instalación y el contador funcionan con normalidad. Es posible que entonces el vecino afectado acepte la comprobación de la comunidad y pague el recibo sin más. Pero la cosa se complica si se han detectado casos en que la instalación no estaba bien, pues lo que sucederá es que aquellos propietarios que crean que el importe de su recibo no se corresponde con el consumo real que han tenido, impugnarán el recibo emitido por la comunidad y se negarán a pagarlo. Llegados a este punto pueden surgir importantes problemas de funcionamiento para la comunidad de propietarios si una mayoría de comuneros llegara a pensar que las lecturas no son correctas. Aquí, a diferencia de una gran compañía energética de electricidad, agua o gas, la comunidad de propietarios no puede cortar el suministro al propietario que discrepe con la lectura que arroja el contador instalado en su vivienda. Así, los propietarios que sean privados de tales servicios básicos podrán denunciar por coacciones a la comunidad de propietarios y como consecuencia inmediatamente se restituiría el suministro de los mismos. La única medida que la comunidad podría adoptar, además de velar para que las instalaciones funcionen correctamente, es certificar la deuda que tienen los comuneros en este concepto, relacionar a estos propietarios como morosos y proceder a reclamarles la deuda judicialmente.